Las personas mayores deberían participar directamente en las decisiones que afectan su vida cotidiana.
La mayoría de las personas mayores tiene dificultades para aprender a utilizar nuevas tecnologías.
Envejecer implica inevitablemente perder autonomía y depender de otras personas.
La capacidad de una persona para trabajar debería evaluarse individualmente y no solamente por su edad.
En ciertos trámites, es preferible que un familiar responda por una persona mayor para evitarle dificultades.
Una persona mayor puede comenzar nuevos estudios, actividades o proyectos personales.
Es apropiado hablarles a las personas mayores de manera infantil para que comprendan mejor.
Las políticas públicas para personas mayores deberían diseñarse con su participación directa.
Las personas mayores reciben de la sociedad más de lo que pueden aportar.
Dos personas de la misma edad pueden tener capacidades, necesidades y formas de vida muy diferentes.
Después de cierta edad, capacitarse para trabajar o aprender una nueva actividad tiene poco sentido.
Una persona mayor que vive sola puede conservar su autonomía y mantener redes de apoyo.